Historia

1919: Creación de la carrera de Técnico Químico

La historia disciplinaria comienza en 1919, cuando la Escuela de Artes y Oficios creó una carrera conducente al título de Técnico Químico. El programa tenía una duración de seis años, aunque su etapa especializada se concentraba en los últimos dos años y medio.

La formación respondía directamente a las necesidades de industrialización del país. Sus estudiantes aprendían mediante una combinación de ciencias básicas, trabajo experimental, talleres y prácticas en instalaciones industriales. Desde este origen se estableció una característica que acompañaría permanentemente al Departamento: la estrecha relación entre conocimiento científico, experimentación y aplicación productiva.

1956–1959: Concepción y construcción del LOPU

En 1956 se contrató al ingeniero Abdón Zomosa Rodríguez para planificar un Laboratorio de Operaciones y Procesos Unitarios. En su construcción también participó el ingeniero Isaac Levi Reby. El proyecto se materializó hacia 1959.

El LOPU representó un cambio decisivo: permitió que los estudiantes observaran y estudiaran a escala experimental operaciones como transferencia de calor, transferencia de masa, flujo de fluidos, separación, evaporación y secado. De este modo, la enseñanza dejó de concentrarse exclusivamente en la química industrial y avanzó hacia la ingeniería de procesos.

1961–1965: Reforma universitaria e infraestructura científica

La década de 1960 estuvo marcada por la Reforma Universitaria, la modernización académica y la expansión de la infraestructura de la UTE. En este contexto se incorporaron académicos que tendrían una influencia duradera, entre ellos Lautaro Retamales, Horacio Correa, Juan Humberto Vera y Pedro Iván Álvarez.

En 1965 fue inaugurado el Laboratorio Central de Química, como etapa final de la construcción de la Unidad Universitaria. El edificio proporcionó nuevas capacidades para docencia experimental, investigación y desarrollo tecnológico.

1968–1970: Expansión y unificación de la formación química

La Exposición de Química Industrial de 1968 muestra que la especialidad ya poseía una identidad académica y una presencia pública consolidada. En ella participaban autoridades, profesores y estudiantes, proyectando hacia la comunidad los avances alcanzados por la disciplina.

Hacia 1970 se produjo la unificación de las unidades de química de la Escuela de Técnicos Industriales y de la Escuela de Ingenieros Industriales. El profesor Juan Humberto Vera fue elegido director del Departamento unificado. Esta integración permitió reunir la tradición técnica con la formación profesional de ingeniería y preparó el camino para la creación de la Facultad de Ingeniería.

1972: Ingeniería Civil Química

En 1972 la Escuela de Ingenieros Industriales se transformó en la Facultad de Ingeniería. Ese mismo año, el título de Ingeniero Industrial Químico fue reemplazado por el de Ingeniero Civil Químico.

Esta transformación significó más que un cambio de nombre. Expresó la consolidación de una formación científica y profesional más amplia, incorporando diseño de procesos, fenómenos de transporte, control, evaluación económica e investigación aplicada.

1975: Fundación del Departamento

A fines de 1975 se produjo una reorganización de facultades y departamentos. La enseñanza de las ciencias químicas fundamentales quedó asociada a la nueva Facultad de Ciencias, mientras que la formación profesional en ingeniería química permaneció en la Facultad de Ingeniería.

El Departamento de Ingeniería Química quedó a cargo de las carreras de Ingeniería Civil Química e Ingeniería de Ejecución en Química. Esta reorganización consolidó la estructura departamental que, con posteriores transformaciones, llegó hasta el presente.

1981: De la UTE a la Universidad de Santiago de Chile

En 1981 la Universidad Técnica del Estado fue reorganizada y sus sedes regionales dieron origen a nuevas universidades e institutos. El DFL N.º 23 sustituyó su denominación por Universidad de Santiago de Chile, concentrando la institución en la Región Metropolitana.

El Departamento continuó formando profesionales e investigadores, ahora bajo la identidad de la Universidad de Santiago. El cambio preservó la tradición industrial de la UTE, pero abrió un nuevo periodo de consolidación universitaria.

1983: Congreso de Ingeniería Química

La cronología institucional registra la organización de un importante congreso de Ingeniería Química en 1983. Este acontecimiento expresa la capacidad del Departamento para convocar a la comunidad disciplinaria y vincular la formación universitaria con la industria y la investigación.

1990: Consolidación de la investigación

Durante estas décadas se fortalecieron líneas asociadas a: Operaciones y procesos unitarios, Secado y tecnología de alimentos, Productos naturales y extracción, Fenómenos de transporte, Termodinámica, Modelación, simulación y control de procesos, Ingeniería ambiental.

Académicos como Ramón Blasco, Alejandro Reyes, Pedro Iván Álvarez, Humberto Micheli, Ricardo Vega y Francisco Cubillos, entre otros, contribuyeron a consolidar la docencia, la investigación, los laboratorios y la vinculación con el sector productivo.

2000: XIV Congreso Chileno de Ingeniería Química

Entre el 23 y el 26 de octubre de 2000, el Departamento y el Instituto de Ingenieros Químicos organizaron el XIV Congreso Chileno de Ingeniería Química. El comité organizador estuvo integrado por Pedro Iván Álvarez, Alejandro Reyes, Ramón Blasco y Humberto Micheli.

Este encuentro evidenció el posicionamiento nacional del Departamento y su capacidad para articular redes académicas, profesionales e industriales.

2005: Creación de Ingeniería en Biotecnología

El 12 de septiembre de 2005, mediante el Decreto Universitario N.º 4859, se creó la carrera de Ingeniería en Biotecnología, bajo la tuición conjunta de las facultades de Ingeniería y de Química y Biología. Su implementación comenzó en 2006.

Ese mismo periodo estuvo acompañado por la creación y fortalecimiento de programas de postgrado, educación continua y prosecución de estudios. La biotecnología amplió el campo departamental hacia bioprocesos, alimentos, ambiente, fermentaciones, biología molecular y valorización de recursos.

2012–2017: Primeras titulaciones en Biotecnología

En 2012, Andrea Dubó se convirtió en la primera titulada de Ingeniería en Biotecnología. En 2017 se realizó la ceremonia de titulación de la primera promoción completa, compuesta por 19 profesionales.

Este hito confirmó la consolidación de una segunda gran vertiente formativa dentro del Departamento.

Durante este periodo también se realizaron encuentros estudiantiles relevantes, como el III Congreso Nacional de Estudiantes de Ingeniería en Biotecnología en 2014 y el Congreso Nacional de Estudiantes de Ingeniería Química en 2016.

2022: Nueva denominación y celebración del cincuentenario

En 2022, después de un proceso de reflexión institucional, la unidad adoptó la denominación Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos.

El nuevo nombre reconoció una transformación desarrollada durante más de quince años: junto con la ingeniería química tradicional, el Departamento había incorporado biotecnología, bioprocesos, sustentabilidad, valorización de residuos, alimentos, energía y tecnologías ambientales.

2023–2026: Articulación curricular, postgrado y áreas estratégicas

Desde 2023 se profundizó la articulación entre Ingeniería Civil en Química e Ingeniería Civil en Biotecnología, incluyendo mecanismos de doble titulación y reconocimiento de asignaturas. Esto representa una integración contemporánea entre procesos químicos y biológicos.

En 2025 se alcanzaron dos hitos de calidad académica:

  • El Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, mención Ingeniería de Procesos, fue acreditado por seis años, entre 2025 y 2031.
  • El Magíster en Tecnología de Alimentos fue acreditado por cinco años, entre 2025 y 2030.

En 2026, el Departamento desarrolla docencia, investigación y vinculación en ingeniería química, bioprocesos, biotecnología, alimentos, ambiente, energía, hidrógeno, materiales, separación por membranas, simulación, control de procesos y valorización de residuos. Esta etapa representa la síntesis de una trayectoria que comenzó en los talleres de la EAO y que actualmente se proyecta hacia los desafíos de la transición energética, la economía circular y la bioeconomía.